19 de abril de 2024

Sam Bankman-Fried: El caído caballero de la criptomoneda

«Lo siento. La cagué, debería haberlo hecho mejor». Estas fueron las palabras que dejaron al mundo criptográfico en shock a principios de noviembre. Sam Bankman-Fried, el hombre que había sido visto como un genio prometedor y un ícono de estabilidad en la industria de las criptomonedas, confesó su error en un extenso hilo de Twitter.

Unas palabras que marcaron el inicio de una caída meteórica que ha sacudido los cimientos de su empresa, FTX, y ha dejado a todos preguntándose quién es realmente este treintañero que pasó de ser el héroe a ser el villano en cuestión de días.

El ascenso de un prodigio

Sam Bankman-Fried, nacido en California en 1992, proviene de una familia de académicos, con ambos padres siendo profesores de Derecho de Stanford. Sin embargo, su camino lo llevó en una dirección completamente diferente. Estudió Física en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y desde muy temprano mostró un interés en el mundo de los negocios. Perfeccionó sus conocimientos en la compañía Jane Street Capital, operando con Exchange-traded funds (ETFs), y a fines de 2017 dio el salto al comercio de criptomonedas.

Dos años después, Bankman-Fried fundó FTX, una compañía que rápidamente se convirtió en uno de los principales exchanges de criptomonedas del mundo, llegando a ser valorada en más de 40.000 millones de dólares a principios de 2022. La fortuna personal de Bankman-Fried llegó a alcanzar los 26.500 millones de dólares, en gran parte gracias a su participación en FTX y sus tokens FTT.

Su fama se basó en dos grandes creaciones. La primera es Alameda Research, una firma de trading que proporciona liquidez en los mercados de criptomonedas y activos digitales. La segunda, FTX, menos conocida que Binance, se convirtió en el tercer mercado de criptomonedas más importante del mundo en términos de volumen.

La imagen del filántropo y el marketing agresivo

Bankman-Fried rápidamente se ganó una imagen de filántropo y de un joven con una filosofía similar a la de Robin Hood. Su discurso se centraba en la redistribución de la riqueza y en ayudar a aquellos menos afortunados. Pero más allá de su historia de éxito personal, lo que realmente impulsó su imagen fue una agresiva inversión en marketing.

FTX alcanzó acuerdos millonarios, como dar nombre al estadio en el que juega el equipo de baloncesto Miami Heat de la NBA. Incluso lanzaron un anuncio durante el Super Bowl protagonizado por el famoso comediante Larry David. En el ámbito político, Bankman-Fried se destacó como donante demócrata durante las elecciones de 2022, donando cerca de 40 millones de dólares, según Forbes.

Las advertencias previas

A pesar de su rápido ascenso, ya se habían presentado algunas advertencias. Un artículo de Bloomberg en abril señaló algunas inconsistencias en su relato personal, como el hecho de que había dedicado menos a caridad de lo que había invertido en publicidad. Aunque estas señales de advertencia no habían pasado desapercibidas, nadie podía prever el desastre que estaba por venir.

La caída abrupta

La crisis comenzó cuando se reveló que la cartera de Alameda se basaba en gran medida en el token FTT de FTX. Esta dependencia alarmante generó desconfianza en la industria de las criptomonedas y entre los inversores, lo que resultó en una retirada masiva de posiciones en FTX y un colapso significativo en el precio de su token. En cuestión de días, el valor del token pasó de 25.77 dólares a menos de 3 dólares. Incluso Changpeng Zhao, de Binance, sugirió que la situación de FTX era inestable.

El siguiente capítulo de esta saga incluyó un intento de Binance de tomar el control de FTX, lo que finalmente llevó a la declaración de bancarrota de la empresa el viernes. Sam Bankman-Fried, el otrora héroe de la industria criptográfica, renunció a su cargo como CEO. La noticia fue un golpe devastador para la comunidad de las criptomonedas y marcó el fin de una era.

Problemas de liquidez y escrutinio regulatorio

La crisis de FTX no ha terminado, ya que la plataforma enfrenta graves problemas de liquidez y está bajo la lupa de las autoridades reguladoras. La Comisión de Bolsa y Valores y los fiscales federales de Nueva York están investigando la relación entre FTX y su empresa hermana, Alameda Research, para determinar si FTX malversó los fondos confiados por sus clientes.

En medio de esta tormenta, se han reportado «anomalías» que sugieren un posible hackeo, con retiradas significativas de activos. Además, se ha informado que Bankman-Fried ha sido entrevistado por la policía y los reguladores de Bahamas. La situación de FTX se vuelve aún más alarmante cuando se considera que tenía 9.000 millones en pasivos frente a un activo líquido de alrededor de 900 millones. Además, se ha mencionado la transferencia de 10.000 millones de fondos de clientes de FTX a la firma Alameda.

El derrumbe de un ícono

La fortuna personal de Sam Bankman-Fried ha sufrido un colapso vertiginoso, pasando de más de 20.000 millones de dólares a menos de mil. Pero lo que realmente ha colapsado no es solo su fortuna, sino su imagen como un ícono de estabilidad y responsabilidad en una industria criptográfica caracterizada por su falta de regulación. Las principales criptomonedas ya están sintiendo el impacto de este derrumbe.

En resumen, la historia de Sam Bankman-Fried es un recordatorio de la volatilidad y la fragilidad del mundo de las criptomonedas. Lo que comenzó como una historia de éxito y filantropía terminó siendo un dramático colapso que ha sacudido los cimientos de la industria. El ascenso y caída de este «caballero blanco» de las criptomoned

as es un recordatorio de que, en este mundo, las apariencias a menudo pueden ser engañosas y que la regulación es más necesaria que nunca.


Vía Xataka.

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