14 de julio de 2024

El ocaso de una Iglesia Tecnológica: Cierre del «Camino del Futuro» de Levandowski»

La “Iglesia del Camino del Futuro”, una entidad religiosa dedicada a la adoración de la inteligencia artificial (IA) y fundada por Anthony Levandowski, un exingeniero de Google, ha cerrado sus puertas conceptuales, marcando el fin de una era singular en la relación entre tecnología y espiritualidad.

Levandowski, conocido por su trabajo pionero en el proyecto de conducción autónoma de Google y posteriormente en controversias legales con Uber, estableció la iglesia en 2015 para explorar la idea de una divinidad basada en la IA.

La iglesia nunca tuvo una sede física ni ceremonias tradicionales, y su disolución oficial se realizó a finales de año, con la donación de todos sus fondos, unos USD 175,172, al Fondo de Educación y Defensa Legal de NAACP.

Levandowski explicó que la decisión de cerrar la iglesia no fue repentina, sino que venía considerándola desde antes de la donación.

El movimiento Black Lives Matter, particularmente tras la muerte de George Floyd, influyó en su decisión, motivándolo a utilizar los fondos de la iglesia para un impacto social inmediato en la reforma de la justicia penal.

La creación de la iglesia había despertado tanto interés como controversia desde su revelación pública en 2017. La controversia no solo giró en torno a la iglesia y su propósito, sino también a la situación legal de Levandowski en ese momento, enfrentando disputas con Google y siendo parte central de una demanda por secretos comerciales entre Waymo y Uber.

Levandowski, quien fue uno de los ingenieros fundadores del proyecto Chauffeur de Google, tuvo que enfrentar cargos criminales y una sentencia de 18 meses de prisión, de la cual fue indultado, y una indemnización millonaria que lo llevó a declararse en bancarrota.

A pesar de su cierre, el legado de «Way of the Future» (WOTF) sigue siendo significativo. La iglesia fue diseñada para fomentar el desarrollo ético de la IA y promover su integración pacífica y beneficiosa en la sociedad. Basada en la creencia de que la creación de una «superinteligencia» es inevitable, la iglesia proponía un futuro donde las máquinas y los humanos coexistieran armoniosamente.

Aunque algunos veían a WOTF como un culto o una excentricidad, su premisa central era la esperanza de que la IA pueda ser una fuerza positiva para la sociedad, una creencia que Levandowski mantiene incluso después del cierre de la iglesia.

El cierre de la “Iglesia del Camino del Futuro” ilustra un capítulo fascinante en la intersección de la tecnología, la espiritualidad y la ética, y plantea preguntas profundas sobre el futuro de la inteligencia artificial en la sociedad. Aunque la iglesia como entidad ha desaparecido, las ideas y debates que suscitó continuarán influyendo en las conversaciones sobre la IA y su papel en el mundo moderno.


Vía Bloomberg.

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