21 de abril de 2024

La ONU apuesta a la AI para desenredar el conflicto Israel-Palestina

El uso de la inteligencia artificial en situaciones de conflicto es un tema que cada vez atrae más la atención en el ámbito internacional. En esta ocasión, el enfoque se dirige hacia uno de los conflictos más prolongados y complejos del mundo, el conflicto israelí-palestino. La innovadora compañía CulturePulse ha sido contratada por las Naciones Unidas para desarrollar un modelo de inteligencia artificial que promete arrojar nueva luz sobre esta crisis de larga data.

Israel-Palestina

F. LeRon Shults y Justin Lane, fundadores de CulturePulse, se encuentran al frente de este proyecto que ha llamado la atención de la comunidad internacional. Su enfoque no es, de ninguna manera, una solución mágica para un conflicto arraigado en siglos de historia y tensiones. Más bien, su objetivo es proporcionar herramientas para comprender, analizar y obtener ideas para la implementación de políticas y estrategias de comunicación que puedan ayudar a abordar las causas subyacentes del conflicto.

Este conflicto en Oriente Medio es conocido por su complejidad y antigüedad, y las numerosas tentativas para encontrar una solución política han fracasado en el pasado. La resolución de esta crisis requerirá apoyo no solo de las partes involucradas, sino también de la comunidad internacional en su conjunto. En este contexto, un sistema de inteligencia artificial no puede pretender ofrecer una solución definitiva. En cambio, CulturePulse se centra en identificar las raíces del conflicto y proporcionar una herramienta que permita explorar posibles soluciones.

El modelo de inteligencia artificial desarrollado por CulturePulse es un «gemelo digital» de la sociedad israelí y palestina. Este modelo busca crear una versión virtual de cada uno de los 15 millones de habitantes de Israel y los territorios palestinos, cada uno con características demográficas, creencias religiosas y valores morales que reflejan su contraparte del mundo real. Este sistema puede considerar más de 80 categorías para cada «agente», incluyendo emociones, personalidad, moralidad, relaciones familiares, amistades, situación financiera, inclusión, racismo y discursos de odio.

La clave de esta tecnología radica en su capacidad para simular cómo reaccionaría esta sociedad virtual ante cambios en la prosperidad económica, la seguridad, las influencias políticas y otros parámetros. Shults y Lane afirman que su modelo es capaz de predecir resultados con una precisión clínica de más del 95 por ciento en comparación con los resultados del mundo real. Esto va más allá del aprendizaje automático convencional y las estadísticas, ya que busca comprender la causalidad en lugar de limitarse a encontrar correlaciones.

Hasta la fecha, las discusiones sobre inteligencia artificial en el conflicto israelí-palestino se han centrado en la amenaza de la IA generativa para difundir desinformación. CulturePulse no busca eliminar este elemento disruptivo, sino integrarlo en su análisis de manera realista y psicológicamente fundamentada.

Los trágicos acontecimientos y las crisis humanitarias que se han desatado en Israel y Gaza en el último mes subrayan la urgente necesidad de encontrar una solución a este conflicto profundamente arraigado. La colaboración entre la UNDP y CulturePulse no es nueva, ya que se estableció un contrato inicial de cinco meses en agosto para explorar nuevas opciones de resolución. La aplicación de la inteligencia artificial a situaciones de conflicto no es un concepto nuevo y se ha utilizado en el pasado para predecir conflictos potenciales. Sin embargo, CulturePulse se propone ir más allá y descubrir las causas fundamentales de los conflictos.

La idea de un programa de inteligencia artificial que modele los sistemas de creencias que impulsan el comportamiento humano surgió en Irlanda del Norte hace una década. Justin Lane se trasladó a Belfast para estudiar si la modelización computacional y la cognición podían ayudar a comprender los problemas relacionados con la violencia religiosa. En su investigación, Lane descubrió que modelando aspectos de la identidad y cohesión social, y identificando los factores que motivan a las personas a luchar y morir por una causa en particular, podía predecir con precisión los acontecimientos futuros.

Los resultados de su trabajo se publicaron en 2018 en The Journal for Artificial Societies and Social Simulation, y revelaron que las personas suelen ser pacíficas, pero recurren a la violencia cuando un grupo externo amenaza los principios fundamentales de su identidad religiosa. Un año después, Lane predijo que las medidas introducidas por el Brexit, como la creación de una frontera en el Mar de Irlanda entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido, provocarían un aumento de la actividad paramilitar. Tiempo después, su predicción se hizo realidad.

El modelo multiagente desarrollado por Lane y Shults se basó en la recopilación de más de 50 millones de artículos de GDelt, un proyecto que monitorea noticias de todo el mundo en diversos idiomas. Sin embargo, se dieron cuenta de que necesitaban información de primera mano para comprender completamente lo que impulsaba a las personas de Irlanda del Norte a participar en la violencia contra sus vecinos. Lane pasó meses entrevistando a personas directamente involucradas en la violencia, como miembros del Ulster Volunteer Force (UVF) y el Ejército Republicano Irlandés (IRA). Esta información se incorporó al modelo para proporcionar una comprensión más completa de la psicología detrás de la violencia que asoló el país durante tres décadas.

Lane y Shults han trabajado con diversos grupos y gobiernos para aplicar su modelo y comprender mejor situaciones en todo el mundo, incluyendo conflictos en Sudán del Sur y los Balcanes. También han contribuido a abordar la crisis de los refugiados sirios y han colaborado con el gobierno noruego para combatir la desinformación relacionada con la COVID-19.

La clave para el éxito de estos esfuerzos radica en la recopilación de información de primera mano sobre lo que sucede en el terreno. Por lo tanto, cuando firmaron el contrato con la UNDP en agosto, Shults y Lane se apresuraron a organizar una visita a Israel y Cisjordania, donde pasaron aproximadamente una semana recopilando datos. Durante su estancia, se reunieron con la ONU y varias ONG para obtener información relevante que pudiera informar el modelo.

El contrato de CulturePulse con la UNDP finaliza en enero, pero existe la esperanza de firmar un segundo contrato que permita desarrollar un modelo completamente funcional. Además, CulturePulse ha suscrito un contrato de nueve meses con la UNDP para abordar los problemas culturales y religiosos que siguen causando conflictos en Bosnia y Herzegovina desde el final de la guerra en Bosnia en 1995.

La razón por la que la ONU recurre a la inteligencia artificial en el conflicto israelí-palestino, según Lane, es que no tiene otras opciones. La organización considera que ya se han agotado las soluciones convencionales y que es necesario explorar enfoques innovadores y fuera de lo común que aborden las causas fundamentales del conflicto. El papel de la inteligencia artificial en este contexto es proporcionar nuevas perspectivas y herramientas que puedan ayudar a comprender mejor este antiguo conflicto y, con suerte, allanar el camino hacia una resolución pacífica.


Vía Wired.

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